Aug 31, 2020 | Los Gwich’in de EE.UU y Canadá rechazan proyecto petrolero de Trump.

La administración Trump autorizó un programa que allana el camino para la perforación de petróleo y gas en la Reserva Nacional de Vida Silvestre del Ártico en el norte de Alaska, donde han sido prohibidos durante décadas.

La decisión permite ahora al gobierno de EE.UU. conceder permisos de exploración en la zona protegida. Pero los pueblos indígenas y organizaciones de protección del medio ambiente presentaron una queja judicial.

Las Naciones Gwich’in de Alaska, en Estados Unidos y de Yukón y los Territorios del Noroeste en Canadá junto a 12 organizaciones ambientales anunciaron esta semana que han presentado una demanda en los tribunales de EE.UU. para proteger la Reserva Nacional de Vida Silvestre del Ártico en Alaska.

Con 75.000 km2, es la mayor área natural protegida de Estados Unidos y muy codiciada por la industria petrolera por sus presuntas reservas de petróleo y gas.

La demanda alega que el programa federal de exploración petrolera de Estados Unidos anunciado recientemente es ilegal y que la Oficina de Gestión de Suelos del Departamento del Interior de ese país no cumple con su obligación de proteger la tierra, el agua y las personas, según un comunicado de prensa de los abogados.

En una conferencia de prensa, los líderes indígenas de ambos lados de la frontera argumentaron que la decisión estadounidense viola sus derechos aborígenes e incluso los derechos humanos.

Los diversos pueblos gwich’in de Alaska, Yukón y los Territorios del Noroeste han participado activamente durante muchos decenios en la protección de la zona, ya que es aquí donde nacen los caribúes puercoespines, de los que depende el pueblo aborigen para su alimentación y otras necesidades.

Después del período de parto en la reserva, aproximadamente 200.000 animales migran hacia el este hasta los Territorios canadienses del Noroeste a través de las tierras tradicionales de las diversas naciones Gwich’in.

La administración Trump lo anunció hace tiempo. Tiene la intención de permitir a los productores de petróleo y gas perforar en los suelos de la Reserva Nacional de Vida Silvestre del Ártico en el noreste de Alaska.

Un informe preliminar del gobierno, hecho público en 2018, dice que los osos polares, los caribúes y otros animales salvajes podrán compartir su entorno de forma segura con los pozos petroleros.

El informe abre la puerta a los productores de petróleo para el desarrollo importante de la industria petrolera que “posicionará a Estados Unidos como un actor fuerte de energía dominante», según los dichos en aquel entonces, del que fuera ministro del Interior Ryan Zinke, un firme partidario de la industria del petróleo y el gas.

Entre los grupos ambientales involucrados en la demanda que se presentó a los tribunales estadounidense, se encuentra la Sociedad Canadiense de Parques y Tierras Salvajes de Yukón. En una entrevista, su director ejecutivo, Chris Rider, dijo que era importante sumar su voz para representar los intereses canadienses.

«Cada año, los caribúes Porcupine emigran desde Alaska a sus tierras de hibernación en el Yukón y los Territorios del Noroeste. Como una de las últimas manadas sanas de tierra estéril, cualquier desarrollo que amenace su salud es un riesgo para la viabilidad de toda la especie”.

La decisión de Estados Unidos es ilegal dice un comunicado de prensa de los abogados.

La administración Trump tiene 60 días para responder a la demanda.

La buena noticia es que varios grandes bancos estadounidenses como Goldman Sachs y Wells Fargo han anunciado que no financiarán proyectos de exploración petrolera en la región.

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