July 12, 2020 | Artículo de Opinión de Benjamín Fernández-Bogado en Ultima Hora de Paraguay.

Estúpidos. (Benjamín Fernández-Bogado) Ultima Hora – Paraguay.

Podemos parecerlo pero no lo somos. Nos damos cuenta claramente cuando, con torpeza, tratan de convencernos de lo opuesto a la verdad, y entendemos el enojo del que lo intenta y no logra su objetivo. La compra de insumos médicos ha sido un fracaso enorme. Para convencernos de que debíamos meternos en cuarentena rigurosa nos dijeron que era porque no estábamos preparados. El año pasado el Ministerio de Salud ejecutó menos de la mitad de su presupuesto y ahora en 120 días con 100 millones de dólares disponibles no alcanzó el 4%. Tienen un serio problema administrativo de gestión que se arrastra desde hace varios meses. No somos estúpidos para no darnos cuenta de que con el equipo administrador que trajo Mazzoleni, donde el prontuario de muchos exhibían garfios, patas de palo y huesos cruzados, no podíamos esperar más que robo y delincuencia. Ellos fueron elegidos por el ministro, y él como ordenador de gastos es el único responsable de todo lo que aconteció en su Ministerio. Hoy estamos tan desnudos como hace cuatro meses y ciertamente lucimos como estúpidos, habiendo esperado más de un Gobierno que nos forzó a recluirnos y empobrecernos. Nosotros hicimos la tarea, ellos: No.
Cuando Giuzzio con cara de enojado nos decía hace un mes que todos los procesos de compras mostraban irregularidades queríamos creer que justificaría con argumentos sólidos su aseveración y muchos caerían. Sin embargo, el pasado lunes nos contó que no hubo daño patrimonial alguno y que el ministro poco menos que requiere ser felicitado. No somos estúpidos para contentarnos con una explicación que ofende nuestra inteligencia. Hasta el poco eficaz y sospechado Villamayor -ex ministro del Interior y hoy secretario privado del presidente- enterró a Mazzoleni afirmando que se puede ser buen médico en consultorio y muy mal ministro. Fue también una soberana cachetada al rostro de los ex fiscales Giuzzio, Fernández y Arregui, poco acostumbrados que alguien del riñón de su jefe les dijera completamente lo opuesto a sus hallazgos. “Parece que estamos hablando con estúpidos…“, fue la respuesta del secretario antidrogas devenido en investigador de compras de insumos médicos. Villamayor reafirmó que debería cambiarse por completo el entorno de Mazzoleni, al tiempo que un diario de cotilleo destacaba el tórrido romance del viceministro Portillo con una promotora de ocasión. Afuera, la pandemia crecía. Mientras todo esto ocurría el presidente Abdo volvía a decirnos que se venía lo peor mientras la Justicia brasileña reclamaba de nuevo la declaración de su contertulio Cartes en delitos transnacionales. El control administrativo de la pandemia se ha perdido, la operación cicatriz es un fiasco y la economía se hunde cada vez más mientras en la calle crece la delincuencia.

Esta ópera bufa no nos lleva a buen puerto. La ingobernabilidad no vendrá de los actores políticos habituales. Viene directamente del manejo absurdo y torpe de las cuestiones de Estado. La falta de carácter y de responsabilidad ante los hechos consumados y las operaciones de distracción que dejan en ridículo a sus promotores son signos de decadencia. Si queremos salvar lo poco que queda de este naufragio requerimos un Gobierno que nos respete y trate como adultos. No nos creemos las versiones inventadas y las luchas intestinas demuestran la urgencia de purgar el cuerpo administrativo. No somos estúpidos aunque ellos esten convencidos de eso. Manejar un país es un asunto serio que requiere seriedad, rigor, responsabilidad y honestidad. La democracia y el poder se sostienen en eso.

En definitiva, es la gestión estúpidos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

five × four =